EL MUNDO DE LA MASILLA

En anteriores entradas os dimos algunos consejos útiles cuando había problemas de grietas, humedades, etc. Ahora nos meteremos de lleno en los diferentes tipos de masilla y cuales son las más adecuadas para cada situación.

                                                                                                                 

Que es la masilla?

Se trata de una pasta especial para reparar desperfectos en paredes y también otros materiales como la madera. Tiene igual consistencia y textura que el yeso o la escayola. La diferencia reside en que la masilla tiene un tiempo de secado más largo. Esto hace que sea más fácil de aplicar de forma general. Por otra parte, tenemos las masillas que sirven para tapar gotelé, pero nos centraremos en las que vienen en cajas o botes pequeños y que son empleadas por la mayoría.

Tipos de masilla

Masilla standard: la de toda la vida. Tiene un acabado fino, fácil de lijar y sirve para todo (rellenos, enlucidos, alisar, etc). Viene en su forma de pasta y en polvo.

Masilla de acabado: como su nombre lo dice, se emplea para dar el toque final a un alisado, por ejemplo. Su tacto sedoso la hace ideal para este fin. Por su características, no se recomienda emplear para reparar grandes irregularidades ya que tiende a mermar cuando seca. Se encuentra en pasta y en polvo.

Masilla para exterior: ideal para fachadas. Es notoriamente más gruesa y resistente, haciéndola ideal para las zonas a la intemperie. Viene en su forma de pasta o en polvo.

Masilla tipo pluma: es un tipo de masilla ligeramente flexible y que no merma. Ideal para pequeñas y rápidas reparaciones en paredes. Tiene una textura cremosa. Es más cara que la masilla normal, pero tiene características únicas. Viene en forma de pasta.

Masilla fibrada: para grietas de movimiento que siempre vuelven aparecer o grietas muy notorias. Para estos casos existe un tipo de masilla que contiene fibra de vidrio. Esta particularidad la hace mucho más elástica y que no quiebre con facilidad. Viene en forma de pasta.


La masilla al secar no queda tan blanca sino en un tono grisáceo obligando a pintar encima de ella. La mejor opción es comprarla en polvo ya que tu mismo le puedes dar el punto justo para cada ocasión. En otra entrada hablaremos de la masilla para madera, azulejos y las de dos componentes. Un saludo y nos vemos en la próxima entrada, hasta luego!

Escrito por

Pintor de oficio y apasionado de todo lo relacionado con la decoración y el interiorismo

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